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La bandera de Galicia

Bandera de Galicia

 ¡En pie!

¡En pé!

¡Irmáns! En pé, sereos,
a limpa frente erguida,
envoltos na brancura
da luz que cai de riba,
o corazón aberto
a toda verba amiga,
e nunha man a fouce
e noutra man a oliva,
arredor da bandeira azul e branca,
arredor da bandeira de Galicia,
cantémo-lo dereito
a libre nova vida!

Validos de treidores
a noite da Frouseira
á patria escravizaron
uns reises de Castela.
Comestas polo tempo,
xa afloxan as cadeas…
¡irmáns asoballados
de xentes extranxeiras,
ergámo-la bandeira azul e branca!
¡E ó pé da enseña da nazón galega
cantémo-lo dereito
a libertar a Terra!

Irmáns no amor á Suevia
de lexendaria historia,
¡en pé! ¡en pé dispostos
a non morrer sin loita!
¡O día do Medudio
con sangre quente e roxa
mercámo-lo dereito
a libre honrada chouza!

¡Xa está ó vento a bandeira azul e branca!
¡A oliva nunha man, a fouce noutra,
berremos alto e forte:
“A nosa terra é nosa!”

Ramón Cabanillas:
"Da terra asoballada"

 Acabamos de leer una composición firme y emotiva del poeta Ramón Cabanillas sobre nuestra bandera, sobre lo que significa y representa para la comunidad de los gallegos. En ella, en efecto, se hace visible y patente el ser de nuestro pueblo: con sus dramas y sus más y sus menos, alegrías y esperanzas? Y al verla sentimos a Galicia presente.

Claro que nuestra bandera no fue siempre como hoy la contemplamos. Los gallegos del pasado se juntaron, cantaron, sufrieron o lloraron al pie de uno u otro símbolo aparentemente distinto del actual pero que en el hondo significaba el incluso.

En sus orígenes, la bandera gallega fue blanca o roja, indistintamente, con un escudo en el centro. Andando el tiempo, la roja fue convirtiéndose nos distintos pendones que representan a los ayuntamientos ?como lo que aquí se asoma-. La color blanca tuvo más fortuna, como hemos ir viendo.

Era el año 1809. Galicia y España entera estaba en guerra con los franceses. Un grupo de jóvenes de la Universidad de Santiago decidió intervenir también en la lucha con el nombre de Batallón Literario. Decididos a combatir en tierras gallegas al invasor francés, querían tener presente a Galicia de una manera bien visible y clara ?ante ellos mismos y ante los ocupadores- de tal modo que los franceses se enteraran de que estaban en lucha con los gallegos. A cuyo objeto el batallón de literarios llevaba su bandera, la hermosa bandera que muestramos aquí y que aún se conserva en las dependencias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago.

Blanca fue también sin duda la bandera que en el año 1846 se alzó desde Galicia contra la opresión del gobierno centralista y en favor de la dignidad de los gallegos. Semeja verdadero milagro que la enseña de aquel colectivo de civiles y militares sublevados no quedara teñida con la sangre de los brutales fusilamientos, pues los valientes gallegos que a la sazón se levantaron sólo por el bien de la tierra tuvieron final trágico en la villa coruñesa de Carral. Para la memoria común de todos nosotros, se irgue/yergue allí en testigo de esa fecha el Monumento a los Mártires.

La conciencia colectiva de los gallegos crecimiento a partir de estos hechos referidos. Se sienten más unidos y afirmados porque tuvieron la voz fuerte y unificadora de un Antolín Faraldo o de un Alfredo Brañas, que hablan de la bandera, y de nudos alrededor de ella, en libros, discursos, cartas y periódicos. Brañas aún se refiere la ella con el nombre de blanco pendón de Galicia.

Era aquel también el tiempo en el que las mejores fuerzas de Galicia huyeron como un río para las tierras de América en la percura del pan que aquí se les negaba. En países como Cuba, Argentina o Uruguay, primero, y más tarde en las naciones de centroeuropa, los gallegos emigrados sintieron siempre una grande soledad, un hondo vínculo de unión sentimen tal con su tierra. Y para recordarla y hacerla más presente, decidieron agruparse. Estos centros de reunión que ellos crearon son los Centros Gallegos, numerosísimos hoy en todo el mundo. Era naturalmente la bandera gallega el símbolo que presidía en el al otro lado mar las labores y los contactos de los gallegos, visible siempre en sus reuniones, representando a Galicia y haciéndosela próxima cuando más tristes o más contentos se encontraban.

¿Cuál fue la causa de que la bandera blanca se impregnara del color azul del cielo? No se sabe con certeza de donde procede la franja celeste que exhibe nuestra enseña. Quizás que sea evocación del mar, de la estela sobre el océano de la grande travesía emigratoria. O quizás de la bandera de la Comandancia de Mariña de la Coruña, llegada un día a las manos de los emigrados y confundida por ellos con la gallega. Y quizás también como influencia del azul presente en distintas banderas de los países de América con los que estaban en contacto. Sin que debamos descartar tampoco, en fin, ciertos motivos y matices azulados que figuraban y figuran en algunos pendones gallegos.

Cuando en 1908 muere en la Habana Manuel Curros Enríquez, ya la enseña azul y blanca tre- meceu en el viento desde los centros gallegos e incluso no gallegos. Después, acompañó al egregio difunto a través del mar en su vuelta definitiva a la Terra, para arroparlo en el campo santo coruñés de Sano Amaro.

Nuestra bandera quedaba, pues, fijada tal como la vemos hoy. Así la levantarán las Hermandades del habla, el Grupo Nosotros y el Partido Galleguista, hitos que dignifican la historia de este pueblo. Así la recoge también y la oficializa a actual Ley de Símbolos promulgada polo gobierno de Galicia: La bandera de Galicia es blanca, con una banda diagonal de color azul que la atraviesa desde el ángulo superior izquierdo al inferior derecho. Deberá llevar cargado el escudo oficial cuando ondee en los edificios públicos y en los actos oficiales de la Comunidad Autónoma.