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Galicia un Pais

He aquí una Fisterra. Un bueno lugar para la diaria muerte del sol que los Romanos vinieron a presenciar. Pero especialmente un bueno lugar para vivir desde que el hombre habitó la tierra.
He aquí el fin de la tierra. Un excelente lugar para la diaria muerte del sol que los romanos vinieron a presenciar. Pero especialmente un buen lugar para vivir desde que el hombre habitó la tierra.

mapas Alguien la proclamó la "tierra de los mil ríos". Los poetas cantaron sus planicies, sus valles, sus cumbres... Galicia es un pequeño país tan vario que abarca desde los altas cumbres a las reposadas playas de las rías bajas; de las agrestes y altas rías de su costa norte a los feracísimos valles del interior. Desde la amplia Terra Chá del primer cauce del Miño al dorado país de las tierras del oro.

Un país de casi treinta mil kilómetros cuadrados y más de tres millones de habitantes. Con lengua y cultura propias, con gobierno autónomo y una conformación individualizada, de modo que la misma geografía marca que el noroeste de la Península Ibérica es un lugar perfectamente delimitado para que la historia constate que esto es GALICIA.

Los textos escolares establecen que Galicia limita al norte con el Mar Cantábrico. Y a él se ofrece la tierra en constante lucha, formando las rías altas, comparables únicamente a los fiordos nórdicos.

Al oeste, el Atlántico. Aún hay lugar en él para las fuertes rías altas, pero enseguida comienzan las bajas, en las que el mar y la tierra se unen para formar un perfecto tratado de turismo.

Al sur, Portugal, el país de ""más allá del Miño". Tan lejos durante tanto tiempo. Tan cerca en costumbres, en historia, en lengua, en el corazón... Si dos mares son perfectos límites para norte y oeste, el Miño es en buena parte línea de demarcación por el sur.

Por el este, otro río, el Eo, marca límites con Asturias. Y desde el

Eo, hacia el sur, altos montes forman barrera para separarnos o unirnos al resto de las Españas. La más alta Galicia sabe de cumbres blancas, y completa nuestra geografía -dulcísima y ruda a la vez- marco incomparable para la vida de las gentes del país del fin del mundo.
Los habitantes de esta tierra tuvieron, sin embargo, que emigrar para ganar el sustento. Y hoy somos quizás más gallegos en la diáspora que los más de tres millones que vivimos en Galicia. Y las colonias gallegas de Buenos Aires, Madrid o Barcelona, son tan populosas cómo cualquier ciudad de este País.

Santiago, la capital administrativa, política y religiosa, meta final de todos los Caminos de occidente. A Coruña, la ciudad vital del comercio, el turismo y la cultura. Lugo, 2000 años de historia, con voluntad de futuro... vida que surge y desborda de la muralla romana que lo abraza. Ourense, la capital de las tierras del Oro. Pontevedra, la ciudad antaño marinera. Ferrol, la ciudad de hierro. Vigo, la gran ciudad industrial del sur de Galicia.

Hoy se puede hablar de la Galicia de las ciudades, pero hay esa otra Galicia de las pequeñas villas o de los minúsculos pueblos, aldeas o lugares, ya que este País tiene más de 9,000 núcleos habitados en su diseminado vivir.

Los gallegos somos, casi es un tópico, producto de un crisol de razas. Pero es cierto. Fuimos invadidos por casi todos. Por los caminos de montaña que conducían al centro de la península llegaron los suevos,territorio los romanos, los árabes, los franceses... Por el mar, los fenicios, los bretones, los normandos...

Y en el final del mundo, en este Finis-terrae, aprendimos -a lo largo de los siglos- a convivir, a recibir al viajero como al propio... aprendimos a ser gentes pacíficas, amistosas, acogedoras... acostumbradas a ver pasar ante nosotros la vida, y a integrarnos en ella.

Conservamos de la noche de la historia viejas creencias que afloran en nuestro folclore, en nuestras costumbres... Y hacemos fuego para celebrar el solsticio de verano... llevamos exvotos a los lugares de culto... o caminamos por sendas milenarias para dar culto al agua, al sol, a los astros, a las piedras. Los habitantes de este país tenemos un idioma propio con fortísima vitalidad que está dando y dio singulares contribuciones a la cultura de los últimos siglos... De este idioma, el gallego-portugués (en tiempos el idioma culto de toda la Península Ibérica), es el mayor monumento las "Cantigas de Santa María", del Rei Alfonso X, el Sabio. Nunca a mayor altura brilló el idioma que cuando sirvió para expresar la devoción de un Rei sabio que vivió hace setecientos años. Y nunca más cerca de la esencia de la galleguidad que en los versos de la mejor poeta que el romanticismo alumbró y que para este País representa el mayor pilar de su literatura moderna: Rosalía de Castro.

Nuestra historia. Galicia tenía ya una riquísima actividad a la llegada del romano, hace más de dos mil años. Roma colonizó a infinidad de pueblos que aquí vivían, construyó calzadas, fortificaciones, puentes, faros... Y nos dejó sus leyes, su idioma, su cultura.

Incluso el romano lo reconoció... Fue este el lugar de más difícil conquista de todo su mundo. Y los últimos gallegos se refugiaron en el Medulio, lugar hoy desconocido, donde fueron asediados por agua y por hambre, prefiriendo morir antes que rendirse al invasor. Con esta gesta comenzaba nuestra historia escrita.

Bárbaros, normandos, árabes... invadieron este país a sangre y fuego. Pero a cada razzia o destrozo, los gallegos iban recomponiendo lo destruido, reconstruyendo el País.

Señores feudales que levantaron fortalezas. Irmandiños populares que las derribaron para luego reconstruirlas a la fuerza... Gentes de fe que levantaron singulares construcciones pétreas para mayor gloria de Dios. Gentes sencillas hicieron día a día, siglo a siglo, este País que hoy recibimos como el mayor de los tesoros.

Galicia un pais-3Nuestro saber histórico se mezcla con las tradiciones y leyendas, producto de que sabe que creencias, quien sabe que culturas olvidadas... Y se cree que cada laguna de esta tierra acoge una ciudad sumergida, cubierta por las aguas para expiación de los pecados de sus gentes.

Hay puentes con leyenda que se cree -es el caso de Pontedeume- que fueron construidos por el diablo en una sola noche para ganar el alma de una cuitada doncella que así pudo cruzar el gran río y ver, por última vez, a su amado.

Hay leyendas de tesoros sin cuento, del tiempo "de los moros", que estarían soterrados en los castros, en las mámoas, en cualquier monumento megalítico.

Hay sagradas piedras, conservadas durante siglos porque nuestros sabios antepasados supieron asignarles leyenda previsora... Una, está repleta de oro, y el que lo consiga será el más rico mortal... Pero la otra está llena de alquitrán, y si no se supo elegir se inundará el mundo con él.

Perviven en este pequeño-gran país costumbres ancestrales que ni la técnica ni la modernidad podrán hacer desaparecer...

Las ferias populares, ocasión de reencuentro, diálogo, trato y convivencia de gentes campesinas...

Las romerías a santos milagrosos, donde encuentran un lugar adecuado de expansión las firmísimas creencias; la devoción popular. Los trabajos artesanos con tradición de siglos, para lograr humildes objetos cargados de significado mucho más que utilitario. Los lentísimos y cuidados procesos para la obtención de productos, especialmente los gastronómicos, que evidencian un amoroso cuidado que sólo los habitantes de una tierra vieja pueden proporcionar.

Y todo eso compatible con un desarrollo que los tiempos depararon... que comprende una importante infraestructura industrial en la transformación de la madera, en la construcción naval, en la agricultura, ganadería y pesca, en la extracción, en el sector de servicios... pero también en las jóvenes tecnologías, en el turismo, en la moda... Galicia está dando un gran paso cara delante. Busca su futuro sin renunciar al pasado. Apuesta fuerte por ser un País moderno, pero funde con firmeza sus raíces en el rico acervo de la tradición, de la historia.

Mil ríos, dos mares, duras cumbres y plácidos valles... Siete grandes ciudades... Un idioma riquísimo y milenario... Dos mil años de historia escrita y un camino abierto hacia el futuro.
Esto es Galicia: Un pequeño-gran País.